Introducción
Erika Diettes, un engagement avec l’art et la société

Fuente: https://www.erikadiettes.com/-relicarios, 9 de noviembre de 2016 a 16 de abril del 2017

Fuente: Archivo fotográfico de Erika Diettes, 2015.
Erika Diettes es una artista comprometida. Comprometida no tanto políticamente, aunque algunos críticos hayan definido así su obra, sino con la sociedad y su tiempo. En un país donde existe una guerra fratricida desde hace decenas de años, donde la violencia es algo sistémico, donde el tiempo se ha vuelto cíclico, repetitivo, la artista denuncia. Nada más bello que una imagen que nos habla, que nos grita. Esta misión, la suya, es el motor de toda su producción artística, aquello que la motiva en sus acciones, sus rituales y en los objetos que produce y expone.
Erika Diettes es una mujer, hija de un Brigadier General de la Policía Nacional, Guillermo Léon Diettes Pérez (1944-2020), y sobrina de José Gutiérrez, director del Inpec1, asesinado el 16 de diciembre de 1996. Esta mujer y artista nos cuenta una infancia marcada por la violencia, aquella sufrida por su familia, bajo una tensión constante, a la espera de aquella llamada anunciando la fatídica noticia, como sucedió aquel 16 de diciembre de 1996. Ella tenía por entonces 18 años. Hacía apenas un mes que acababa de celebrar su cumpleaños y, de repente, bajo el flujo mediático anunciando la noticia, el silencio.
La evolución del trabajo artístico de Erika Diettes es el vivo reflejo del sufrimiento y del duelo que vive su país. Lo podemos ver en sus series: Silencios (2005), Río Abajo (2008), Sudarios (2011), Relicarios (2011-2015) y Oratorio (obra en elaboración). En tanto que antropóloga visual, la artista busca en un primer momento las pruebas, los indicios, los testimonios. Permite que la palabra sea dada a las víctimas que cuentan su historia. Las series Silencios y Sudarios dan cuenta de una historia traumática, aquella perteneciente a la primera generación: los supervivientes y testigos directos de los crímenes. La fotografía se convierte en el soporte visual de esos testimonios y permite darles un rostro, un cuerpo simbólico para acoger aquel relato que ha sido silenciado. En Sudarios, Erika Diettes propone una narración diferente, la del doliente. Son aquellas madres, esposas, hijas que han presenciado el asesinato de un padre, un hijo o un esposo, llevados por la fuerza, maltratados, desaparecidos. La manera en la que Erika Diettes presenta los 20 retratos sobre seda suspendidos e instalados habitualmente en las iglesias, otorga un carácter sagrado a la obra. Esta idea se ve reforzada por el título de la obra, Sudarios, ya que en la Antigüedad el sudario era el velo que cubría la cabeza del difunto. En este sentido, la obra puede tener una lectura diferente, más en relación con la tradición cristiana, en relación con el contexto sociocultural en el que tiene lugar la exposición y en relación con la recepción de la obra2. Cada imagen funciona como un sudario sagrado para los familiares y para la sociedad en tanto que memoria colectiva, apelando así al sentido simbólico del Santo Sudario, tejido que sirvió a la Verónica para limpiar el rostro de Cristo cuando se dirigía hacia el Calvario, momento en el que sufrió todo tipo de maltratos y torturas antes de su ejecución. La artista fotografía a las mujeres contando su historia y, más concretamente, en el momento en el que rememoran el trauma. Es en este preciso momento de la narración, en el que sus vidas y la de sus seres queridos se separan para siempre, cuando exhalan un último suspiro y, a la manera de una Pietà abren sus brazos para acoger simbólicamente en su seno el cuerpo de su hijo muerto. Cada imagen es:
la representación de la madre que anhela arropar el cuerpo de su hijo ausente; es, en definitiva, la imagen del dolor de una mujer que, como acto devocional, nos llena de una emoción compacta, sostenida, permanente que no hace más que trasladarnos al icono de la Virgen-Madre sosteniendo el cuerpo de su hijo muerto que terminará por desaparecer3.
La artista subraya el suplicio vivido por las víctimas y la importancia dada a los testigos-espectadores de aquellas atrocidades. El sufrimiento infligido a las mujeres y a los hombres por actos de violencia provoca traumas profundos y la imposibilidad de llevar a cabo el duelo necesario, tanto individual como colectivo.
Del mismo modo, en las series Río Abajo y Relicarios, el objeto se sacraliza y toma todo el protagonismo en la obra. Río Abajo es una instalación compuesta por 26 fotografías sobre cristal, enmarcadas por una caja de madera de color aluminio. Esta serie nace de la toma fotográfica de las ropas pertenecientes a las personas desaparecidas en el Oriente antioqueño, material entregado por los familiares a la artista como préstamo4. Cuando una persona es declarada desaparecida, uno de los primeros datos que se solicita es “la ropa que llevaba ese día”. La vestimenta tiene una gran importancia para identificar a una persona. No hablemos de cuando se trata de un cuerpo sin identificar que ha sido localizado o cuando el mundo ha sido testigo de crímenes contra la humanidad. En este sentido, artistas como Christian Boltanski han contribuido a la realización de obras en torno a estas temáticas.
Por esta razón, en la serie Río Abajo, Diettes fotografía estas prendas como elemento simbólico de aquellos cuerpos tirados al río para hacerlos desaparecer. De esta forma, pone el foco en un problema importante en la historia reciente del país, utilizando como elemento formal la transparencia misma provocada por el soporte de cristal para dar visibilidad a una realidad incómoda. Las prendas que aparecen sobre la superficie (del río) –metáfora de ese cuerpo simbólico– son la prueba irrefutable de la muerte de una persona dada por desaparecida.
Relicarios es una instalación-cementerio. Entre sus calles que permiten el paso de los espectadores, se erigen los relicarios sobre pequeños pedestales a ras de suelo. Cada uno de ellos está colocado bajo un potente foco de luz cenital. Cada relicario –con su forma cúbica– contiene una serie de objetos que han pertenecido a una víctima del conflicto armado. De nuevo, el título es revelador puesto que tradicionalmente un relicario contiene una reliquia, es decir los restos de un cuerpo de santo. Diettes otorga así un carácter sagrado y santificado a todo aquello que queda contenido en estas cápsulas5. El color del material (tri-polímero de caucho) –que recuerda el tono amarillento de los metales preciosos– contribuye, por un lado, a poner el foco sobre la cruda realidad y, por otro, a dar el suficiente valor a aquello que debe de ser salvaguardado.
Erika Diettes participa, como tantos artistas colombianos, en la creación de espacios de visibilidad, pero también para el recogimiento para (y por) la sociedad colombiana. Su trabajo provoca la reflexión en relación con contexto colombiano, y puede ser entendido a su vez bajo un prisma más universal. Es por esta razón que en 2017 fue invitada por Erin Baines y Pilar Riaño para un encuentro en la University of British Columbia en Canadá. Estas dos investigadoras llevan a cabo el proyecto Transformative Memory Partnership: An International Network, cuyo objetivo es el de constituir un archivo documental (con notas, fotografías, grabaciones, producción de obras de arte, etc.). En mayo de 2019, propusieron un intercambio internacional en Uganda entre artistas, activistas e investigadores, en el que Erika Diettes participó en tanto que artista invitada6. Este grupo de investigación internacional e interdisciplinar busca provocar la reflexión a través del intercambio de saberes, metodologías y prácticas, más allá de las fronteras para así demostrar que el trabajo de memoria puede ser un elemento transformador de las comunidades. En este sentido, el trabajo de Erika Diettes puede integrarse a la perfección en la reflexión llevada a cabo7.
Su último proyecto, Oratorio8 (obra en proceso), ofrece un paisaje para el recogimiento y el sosiego: sobre una colina de lavanda, se levanta una construcción abierta y translúcida, una pequeña “catedral de la memoria” que acoge 80 imágenes-testimonio a la manera de vidrieras.
Ya no se trata de centrar la obra en la persona desaparecida, sino en el sufrimiento del doliente. ¿Qué le ha pasado desde ese día fatídico? ¿Qué vida ha tenido? ¿Qué cosas le hubiera gustado vivir con la persona desaparecida?:
No vienes a buscar un objeto que representa la ausencia, sino la vida de los que están alrededor. Representa el transcurso de la vida del doliente en esa búsqueda9.
Oratorio es un espacio de memoria que se erige en un lugar, El Sosiego, propicio para provocar los procesos de duelo y de reparación simbólica, creado por la artista y por su estrecha colaboradora en el acompañamiento psicosocial Nadis Londoño. Es un lugar para la cura, para el sosiego y el recogimiento. Si bien la obra Oratorio aún no está terminada, cuando nos acercamos a la finca, ya se perciben los campos de lavanda en medio de un paisaje de un verde tropical, permitiendo así reconocer este lugar de peregrinación. El Sosiego es ya el lugar propicio para el encuentro y Oratorio será un espacio de memoria, un no-lugar.
Esta publicación propone una reflexión en torno a la obra de la artista colombiana Erika Diettes cuyo factor detonante fue la primera exposición de Relicarios que tuvo lugar en el Museo de Antioquia en Medellín en el año 2016. Debido a su carácter polisémico y a su capacidad para activar los diferentes procesos de duelo y memoria, esta instalación nos permite analizar las formas artísticas y los modos de representación que contribuyen a proteger esta memoria y a poner en relieve las problemáticas emergentes de la sociedad en contextos de guerra y violencia como es el caso de Colombia. Cada autor propone su reflexión a partir de diferentes nociones: la cuestión del duelo (Ileana Diéguez), el objeto artístico como construcción de memoria (Rubén Alberto Chababo, Luis Carlos Toro Tamayo), la cuestión de la presencia-ausencia (Emmanuelle Sinardet, Paola Acosta), e incluso el activismo y la agentividad de sus actores (Victor Hugo Jiménez Durango, Augusto Solórzano Ariza). Si bien las diferentes lecturas de la obra son complementarias, también pueden ser coincidentes y, en ocasiones, incluso divergentes. En todo caso, todas ellas contribuyen a dar una lectura interdisciplinar, poniendo en perspectiva el cruce de miradas de sus autores para comprender la obra de la artista Erika Diettes bajo múltiples puntos de vista.

Fuente: Archivo fotográfico de Erika Diettes, 2015

Fuente: https://www.erikadiettes.com/-relicarios, 9 de noviembre de 2016 a 16 de abril del 2017

Fuente: Archivo fotográfico de Erika Diettes, 2015.

Fuente: Archivo fotográfico de Erika Diettes, 2015